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Hablemos de... Edgar Degas

Los Músicos de la orquesta (también conocido como La orquesta de la ópera), Óleo sobre tela, 1869

Leticia Cervón A.

Nació en París el 19 de julio de 1834 en el seno de una familia acomodada. Después de estudiar un tiempo la carrera de Derecho se dedicó de lleno a la pintura, al dibujo y a la escultura. En 1874 formó parte de la Primera Exposición Impresionista*, y participó nuevamente en seis de las siguientes siete versiones. Es considerado un gran experimentador e innovador de la pintura al óleo así como en el uso del "pastel"**. Murió el 27 de septiembre de 1917. Se diferenció de los otros impresionistas porque él prefirió trabajar en el estudio en lugar de al aire libre. Se conocen 74 esculturas suyas. Degas generalmente pintó a personas de su familia o de su intimidad. Representó sobre todo a músicos y bailarinas. Concibió la idea de plasmar a sus amigos en el lugar mismo donde desempeñaban sus actividades. En LOS MUSICOS DE LA ORQUESTA atrae la atención sobre esa área del teatro -generalmente poco iluminada-, resaltándola en primer término. Hay por consiguiente un segundo plano: un mundo lleno de luz, de color y de criaturas ideales. *Impresionista.- Del término impresionismo, que se originó en son de burla al fenómeno artístico más importante del siglo XIX y el primero de los movimientos modernos. **Pastel.- Técnica a base de colores que generalmente vienen en forma de gises o lápices, elaborados con polvo seco mezclado con goma arábiga.

Henri de Toulouse-Lautrec

(Francia, 1864 - 1901)
Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa, nacido en el Hôtel du Bosc en Albi el 24 de noviembre de 1864 y fallecido el 9 de septiembre de 1901 en Malromé, fue un pintor francés que destacó por su representación de la vida nocturna parisiense de finales del siglo XIX. Biografía Nace en una de las mas antiguas familias de Francia, de nobleza Carolingia descendiente directo de los condes de Toulouse, en su familia como era habitual en muchas familias de la grande aristocracia los matrimonios se realizaban entre parientes para evitar las divisiones territoriales y la dispersión de la fortuna, este fue el caso de los padres de Henri, Alphonse de Toulouse-Lautrec-Monfa y la Condesa Adèle Tapié de Celeyran, que eran primos en primer grado. Henri fue el primogénito de la familia. Cuando tenía cuatro años, nació su hermano Richard-Constantine, que falleció un año después. La incompatibilidad de caracteres de ambos cónyuges motivó su separación en 1868 y Henri quedó al cuidado de su madre. Su infancia fue feliz hasta que como consecuencia de la consanguinidad de sus padres, Toulouse-Lautrec padeció una enfermedad que afectaba al desarrollo de los huesos llamada picnodisostosis y que se le empezó a manifestar en 1874. Su constitución ósea era débil y entre mayo de 1878 y agosto de 1879 sufrió dos fracturas en los fémures de ambas piernas que le impidieron crecer más, alcanzando una altura de 1.52 m. Se le intento curar mediante descargas eléctricas y poniendo gran cantidad de plomo en sus pies. Su primer cuadro, Artilleros a caballo, lo pinta a la edad de 13 años. Tres años después realiza su primer autorretrato en donde se pinta sentado pero no se ven sus piernas. En 1881 Toulouse-Lautrec se traslada a París. Decide ser pintor, con el apoyo de su tío Charles y unos pintores amigos de la familia, como Princetau, John Lewis Brown y Jean-Louis Forain. Es admitido en el estudio de Léon Bonnat, que era un retratista de moda. Allí perfecciona su dibujo, pero el maestro le dice que dibuja de forma horrible y que nunca llegaría a nada. Al cerrarse el taller de Bonnat, en septiembre de 1882, tuvo que buscarse un nuevo maestro, Fernand Cormon. En el estudio de Cormon se encontró y entabló amistad con Vincent van Gogh. En 1884 Henri va a vivir a Montmartre, donde tiene vecinos como Degas. La fascinación que sentía por los lugares nocturnos de diversión le llevó a frecuentarlos con asiduidad y hacerse cliente predilecto de algunos de ellos como el «Salón de la Rue des Moulins», «Moulin de la Galette», «Moulin Rouge», «Le chat noir»,... Todo lo relacionado con este mundo, incluida la prostitución, constituyó uno de los temas principales en su trabajo. En sus obras de los bajos fondos de París pintaba a los actores, bailarines, burgueses y prostitutas (su gran obsesión). A éstas las pintaba mientras se cambiaban, cuando acababan cada servicio o cuando esperaban una inspección médica. Los dueños de los locales le pedían que dibujara carteles para promocionar sus espectáculos, algo que entusiasmó mucho a Lautrec ya que en sus largas noches en los cabarets dibujaba todo lo que veía y lo dejaba por las mesas. Llegó a vender pinturas y fue reconocido. Tuvo grandes amigas como la bailarina Jane Avril, a la cual dedica varios cuadros y carteles. Conoce a bailarines reconocidos como Valentín el descoyuntado, que era notario de día y bailarín de noche, payasos y demás personajes de las fiestas y espectáculos por los suburbios. Tenía grandes problemas con el alcohol, llegando a mezclar champagne, cognac y absenta en una misma copa y varias veces, lo que muchas veces derivaba en locura. Además contrajo la sífilis. Criticaba a todos aquellos que reflejaban paisajes en sus cuadros, ya que él opinaba que lo que verdaderamente valía la pena eran las gentes, el pueblo. Se consideraba un cronista social y se mezcló, pintó y fue como el pueblo. En 1886 abandonó el estudio de Cormon y arrendó el suyo propio. En la década de los 90 viajó hasta Londres en donde conoció y retrató de forma sublime a Oscar Wilde. La vida noctámbula y desordenada que llevó durante años, así como su alcoholismo deterioraron su salud. Y a partir de 1897 padeció manías, depresiones y neurosis, además de ataques de parálisis en las piernas y en un costado. En 1897 tuvo que ser recogido de las calles a causa de una borrachera y poco después en un delirium tremens llegó a disparar a las paredes de su casa creyendo que estaban llenas de arañas. Sin embargo seguía pintando de forma firme y rápida, pero lo vuelven a recoger alcoholizado en 1899 e intentan internarlo en un sanatorio mental. Allí para demostrar que no está loco realiza una colección de pinturas sobre el circo. Dejan que vaya a casa de su madre en las posesiones de ésta cerca de Burdeos. Estaba muy mal de salud, con la piel color ceniza y barbudo. Su adicción por el alcohol hizo que llegara a comprar un bastón en donde la punta tenía forma de copa para poder beber a escondidas de su madre. El 9 de septiembre de 1901 murió postrado en su cama. En 1922 su madre y su tratante abrieron un museo dedicado a Lautrec, el cual tuvo numerosas visitas y fue muy reconocido. Obra
La obra de Toulouse-Lautrec se caracteriza por su estilo fotográfico, al que corresponden la espontaneidad y la capacidad de captar el movimiento en sus escenas y sus personajes, siendo el suyo un estilo propio. A esto hay que añadir la originalidad de sus encuadres influencia del arte japonés, que se manifiesta en las líneas compositivas diagonales y el corte repentino de las figuras por los bordes. Poseía una memoria fotográfica y pintaba de forma muy rápida. Sin embargo, su primera influencia fue la pintura impresionista y, sobre todo, la figura de Degas, de quien siguió la temática urbana alejándose de los paisajes que interpretaban Monet o Renoir. Fue la vanguardia del modernismo y del Art Nouveau. Además de la pintura al óleo, Henri utilizó otras técnicas y otros soportes en su obra, destacando su producción de carteles.

Hablemos de... "Monna Lisa" (La Gioconda)

Se dice que es la obra pictórica más famosa del mundo
Leticia Cervón A. La modelo de este cuadro, pintado magistralmente al óleo por Leonardo da Vinci, fue la Monna Lisa*, nacida en Florencia en 1479 y casada en 1495 con el Marqués del Giocondo -ilustre florentino-, lo que hizo dar al cuadro el sobrenombre de La Gioconda. Se calcula que Da Vinci ejecutó esta obra maestra en los inicios del siglo XVI, entre 1500 y 1506. Varios fueron los dueños de la Monna Lisa, incluso se dice que hasta el propio Napoleón Bonaparte la tuvo en sus habitaciones. Pero prácticamente siempre, hasta la fecha, ha estado resguardada en el Museo de Louvre, en Paris, Francia. Un obrero italiano robó el cuadro el 21 de agosto de 1911; lo hallaron en Florencia en 1913 y el 31 de diciembre del mismo año lo devolvieron al Museo. En los últimos años se ha especulado mucho acerca del verdadero significado del cuadro, hasta se ha llegado a afirmar que es un retrato del propio Leonardo da Vinci en donde el artista trata de representar los conceptos de lo masculino (lado derecho de la cara) y lo femenino (lado izquierdo de la cara) en una sola imagen. Lo cierto es que... partiendo de un modelo vivo, Leonardo consiguió crear una forma perfecta del tipo humano. La sonrisa expresa el movimiento de la vida y el misterio del alma. Al fondo, sumergido en una bruma azulada, el paisaje montañoso y la llanura donde serpentea un riachuelo, es también una imagen sintética del Universo. El cuadro, de 77 x 53 centímetros, fue pintado sobre tabla de madera de álamo. *Monna.- Abreviatura de Madonna, que significa señora.

Frida Kahlo

Con la maestría de su fina pincelada, Frida dejó plasmadas en docenas de autorretratos sus unidas cejas negras y su escaso bigote. Esta misma Frida fue la que se quitó de un tirón tres años de edad, sosteniendo que había nacido en 1910 en Coyoacán, México, en vez de 1907. ¿Capricho vanidoso? Probablemente no. Aunque Frida fue casi siempre su única modelo, su intención iba más allá de querer preservar la belleza de su juventud, ello estuvo más relacionado con su necesidad de identificarse con México, su tierra amada. El hecho en el cambio de su fecha de nacimiento tiene relación con el año del comienzo de la Revolución mexicana (1910) y el retiro del poder al presidente Porfirio Díaz. Para comprender la naturaleza de esta artista y sus pinturas es necesario poner a un lado todo tipo de convencionalismos, incluso las fechas. Asimismo, y mucho más paradójico aún, esta comprensión requiere de que nos ubiquemos en el contexto de la historia en que sucede la vida de la artista. Frida misma, siendo una artista revolucionaria, le toca nacer en medio del caos político que vivía su país, el cual pasaba por un proceso de sangriento renacer. Esa imagen, de acuerdo con Frida, es mucho más verdadera que el hecho en sí mismo. Ya sea que estuviera en París, Nueva York o Coyoacan, Frida siempre vistió con el elaborado traje típico tehuano de las indias doncellas. Así como la realidad de su país la fue modelando y definiendo, igualmente lo hizo su esposo, el muy conocido muralista Diego Rivera. Si México era para Frida su verdadero progenitor, Rivera, 20 años mayor que ella representaba su "hijo grande"; ella solía llamarlo su pequeño bebé. Frida conoció a Rivera cuando todavía era una estudiante en el colegio, y tiempo después, en 1929, se convirtió en su tercera esposa, a sabiendas de que abiertamente su médico lo diagnosticó incapaz para la monogamia. No está de más mencionar que esta relación fue una unión poco convencional, problemática, y sin embargo apasionada, que sobrevivió numerosas infidelidades por ambas partes, separaciones e incluso un divorcio en 1939 y la consecuente reconciliación con un segundo matrimonio en 1940. El amor de esta pareja se sometió a duras pruebas pero, como se demuestra en las raíces de la pintura El abrazo de amor, el amor de Frida por Diego fue tenaz. No obstante, el matrimonio no protegió a Frida de los sufrimientos y padecimientos que caracterizaron su juventud: un horrible accidente en autobús dejó su cuerpo fracturado y debilitado por prácticamente el resto de su vida adulta. La incorregible actitud mujeriega de Diego, que llegó al colmo de relacionarse con la propia hermana menor de Frida, Cristina, sólo contribuían a aumentar su dolor. "Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida", dijo una vez Frida, "uno en el que un autobús me tumbó al suelo…, el otro accidente es Diego". Fue un matrimonio que permaneció sin hijos y esto fue la fuente de muchas de las angustias de Frida, tanto como las infidelidades de Diego. Para Frida Diego era todo: "mi niño, mi amor, mi universo". Como artistas, la pareja era muy productiva. Cada uno consideraba al otro como el mejor pintor y pintora de México. Frida se refería a Diego como el "arquitecto de la vida". Cada uno asumía con un profundo orgullo la creación del otro, a pesar de haber sido drásticamente diferentes en estilo y forma. Montado en un andamio y a la intemperie, Diego pasaba horas trabajando en un mural día tras día. Amaba obsesivamente pintar, tanto como Frida lo amaba a él, entregando inmensos murales públicos sobre temas políticos. Frida, en cambio, estaba la mayor parte de su tiempo inmovilizada con un corsé y acostada en la cama o confinada a un cuarto de hospital, ya sea porque se estuviera sometiendo a una cirugía o recuperándose de alguna. Frida se alternaba intensamente entre la languidez y pintando obra personal. Cerca de una tercera parte de su obra, 55 pinturas, está compuesta de autorretratos. En algunos, su rostro, como una máscara, refleja una mirada fija e impasible. En otros en cambio, una gráfica y detallada representación de sus órganos internos nos revelan en correspondencia el estado de su mente. Ella era capaz de, en una sola imagen, revelarnos y revelarse lo más indigno de una traición, así como también el dolor de un aborto. Diego, un artista del realismo socialista, se fue una vez en lágrimas de orgullo cuando Picasso expresó su admiración por un autorretrato de Frida. El trabajo de Frida, algunas veces fantástico otras sangriento, ha sido definido como surrealista. Al respecto una vez ella comentó que nunca había pensado en que ella era una surrealista "hasta que André Bretón vino a México y me lo dijo". ("El trabajo de Frida Kahlo es la mecha de una bomba", escribió admirado Bretón). Sin embargo, Frida evadía todo tipo de etiquetas. Diego por su parte la definía como realista. "No sé si mis pinturas son o no surrealistas pero, lo que sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser", escribió una vez Frida. “Como mis temas han sido siempre mis sensaciones, mis estados de ánimo y las reacciones profundas que la vida ha producido en mí, yo lo he llevado objetivamente y plasmado en las figuras que hago de mi misma, que es lo más sincero y real que he podido hacer para expresar lo que yo he sentido dentro y fuera de mí misma". Frida alternaba entre la esperanza y la desesperación. Poseía un agudo sentido del humor, usualmente un marcado humor negro al igual que una disposición muy aguda a la inventiva y la metáfora. Siempre se esmeró por mantener un hogar para Diego y amaba preocuparse por él, prepararle comida y bañarlo. Le encantaba rodearse de mascotas exóticas como monos araña y perros, y adoraba a los niños a los que siempre trataba como iguales. Frida gustaba de los chismes, de chistes subidos de tono y los sin sentidos. En cambio, aborrecía la pretensión. Trataba a quienes trabajaban en su casa como a su propia familia y a los estudiantes como colegas muy estimados. Frida Kahlo era la personificación de la alegría, un anhelo por la vida. Valoraba la honestidad, especialmente la propia. Una vez le escribió a un antiguo amante, quien abiertamente la había dejado por su debilidad física: "tú mereces lo mejor de lo mejor porque tú eres una de esas pocas personas que en este mísero mundo siguen siendo honestas consigo mismas, y esa es la única cosa que realmente cuenta". Cuando Frida Kahlo muere a los 47 años de edad, el 13 de Julio de 1954, dejó una serie de pinturas que corresponden a la representación de su evolución como persona, al igual que, una serie de emotivas cartas a amantes y amigos junto a un colorido y cándido diario. Todo esto es una irrefutable evidencia de que su vida no fue nada menos que una búsqueda por ser honesta consigo misma.