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De "calero" a director de la José Vicente Villada (Parte III y última)

Aspira a que el "99.9% de los alumnos" de la Villada salgan
bien preparados para acceder a cualquier secundaria
Carlos Morales El ser docente de esta escuela me ha dejado una satisfacción bonita porque trato de reducir el rezago de cultura que tenemos. No hemos destacado porque nos falta el hábito de la lectura a todos los habitantes del municipio. Yo exhorto a los padres de familia a que después de que salgan sus hijos de la escuela les dediquen o les inviertan un poquito de tiempo haciendo la tarea con ellos y les vayan formando hábitos de estudio, porque si los niños no tienen estos hábitos no vamos a poder acceder a escuelas de otro nivel. Por ejemplo, tengo conocimiento de una escuela secundaria de la ciudad de Toluca en la que sólo admiten a cuarenta y cinco alumnos en primero y son los mismos que egresan de tercero, y de todos ellos este año sólo uno no aprobó el examen para ingresar a la preparatoria. “A eso aspiro, a que el 99.9% de los alumnos de nuestra primaria logren acceder a cualquier secundaria por su bien y para que pongan en alto el nombre de la escuela José Vicente Villada. Por lo pronto, el director de la secundaria nos ha comentado que llegan con un buen nivel. En general yo siento que todas las escuelas están luchando por tener ese buen nivel, pero creo que destaca un poquito la Villada en lo académico. Este año pretendemos llevar a cabo una escala estimativa con la que sólo se reconozcan y califiquen los hábitos formativos positivos y los negativos. “También debemos darle énfasis a todo lo cultural, a la computación, al desarrollo motriz porque hay muchos niños de tercero o cuarto grados que no saben ni siquiera saltar la reata. Por ejemplo, el maestro de educación física, José Juan Barrón, que es un excelente maestro, se esmera por que el niño empiece a tener coordinación motriz, desarrollando diversas habilidades, como son reptar, rodar, maromear, saltar, eludir obstáculos. En lo cultural, el maestro Adrián, de música, ha representado a la escuela en distintos eventos a nivel regional, por ejemplo en coros, interpretación de himnos, en el concurso que hace el IFE, donde nuestra escuela ha ocupado primeros lugares en declamación y oratoria, es decir, se debe proporcionar una educación integral, como lo marca el Artículo Tercero constitucional”. Su compromiso con los niños de San Mateo Atenco Durante la plática, el profesor tuvo que atender de manera expedita diversos asuntos relacionados con la escuela. Uno de ellos fue recibir a una señora cuyo hijo ya había cursado dos veces el primer grado y aún no podía leer. Habló afectuosamente con la madre que afligida no pudo evitar las lágrimas. La convenció de la importancia de primero acudir a una escuela especial para su hijo y después, ya superado el problema, regresar a la Villada. Aceptó convencida, y pareció contenta y esperanzada en la posible futura solución a su problema. “Así es esto”, dijo él pensativo, y continuó con la plática: “Como director tengo el compromiso de luchar en beneficio de la educación y de esta institución, luchar por los niños de San Mateo, sacar adelante, junto con todos mis compañeros directivos y docentes, a los niños que se inscriban aquí, que los ayudemos a adquirir conocimientos para que resuelvan sus problemas de la vida cotidiana. Siento impotencia e incapacidad de no poder recibir a todos los niños que solicitan ingresar a nuestra escuela, pero ya tenemos 258 en el primer grado y el espacio no nos permite albergar a más. A niños como el de la señora, los recibimos cuando logran superar su problema con especialistas, porque requieren trato especial y si nuestros grupos son de más de cuarenta alumnos, pues cuándo vamos a poder ayudarlos”. En cuanto a la computación, el maestro Segura tiene el proyecto de elevar a 50 el número de computadoras, “ojalá que la Asociación de Padres de Familia que entra nos ayude a ampliar la sala de cómputo para que cada niño tenga su computadora”. Actualmente se divide el tiempo de uso entre dos alumnos, y recuerda que cuando llegó a la Villada “no había una sola computadora en la dirección, ahora ya tenemos tres, más doce de Enciclomedia y veinticinco al servicio de los niños”. ¿Qué más le hace falta a la Villada? “Que los padres de familia se comprometan a elevar el nivel educativo de sus hijos formándoles buenos hábitos de estudio en su casa. Hace falta el extra que debemos dar cada uno de los docentes para llegar a una mejoría educativa. Hace falta que tengamos el auditorio para que los niños desarrollen sus habilidades y destrezas en danza, educación física, declamación, oratoria, teatro. En San Mateo no tenemos un solo cine, ni un teatro. Al señor Presidente Municipal le hemos solicitado que nos apoye para que tengamos un auditorio que nos permita promover la cultura y ya se comprometió a ello. En suma, hace falta un compromiso de todos los actores que participamos en la educación, pero un compromiso de palabra y de hecho, y cuando logremos esto vamos a mejorar en mucho. Invito a mis compañeros docentes a que demos ese extra que nos permita mejorar el nivel educativo. “En lo familiar estoy tranquilo porque tengo tres hijos: Erika, que es licenciada en Educación Básica, Daniel, capturista y trabaja en Probosque, y Rocío Conchita, que está en el 5° semestre de Leyes. Le doy gracias a Dios que tengo buenos hijos y que me ha dado la oportunidad de conducirlos por el buen camino, y que tengo una excelente, una bella esposa, y que gracias a ella tenemos lo que tenemos, y gracias a ella y a mí, mis hijos son lo que son. El profesor Raymundo concluyó la plática con una invitación y una solicitud al Ayuntamiento y al Gobierno estatal: “Invitamos a nuestras autoridades municipales a que nos ayuden a consolidar ese proyecto del auditorio, y ojalá estas notas le lleguen al señor Gobernador, que nos ha apoyado excelentemente porque el pasado ciclo escolar nos dotó de 500 pupitres, y que continúe con esa disposición de apoyo hacia nuestra institución”.

De "calero" a director de la José Vicente Villada (Parte II de III)

Una de sus mayores ilusiones es que la Villada y todo San Mateo Atenco cuenten con un auditorio digno. (Foto: LVB)

Yo le agradezco todo a una señora que está en el cielo, porque no creo que esté en otro lado: a mi abuela. Sí le doy gracias a mi madre que me dio el Ser, pero quien me enseñó a ser una persona honesta, trabajadora y responsable fue la señora Concepción Reyes Flores, ya finada, que fue mi abuela materna. Me enseñó a trabajar, a respetar a la gente, y sobre todo a superarme porque me inculcó mucho el espíritu de superación. ¡Esto es lo que hace falta! Que los padres de familia y encargados de nuestros alumnos les inculquen a sus hijos el espíritu de superación. “Algo especial para mí es que yo le conozco todo el municipio al 100%, porque de niño, de los ocho a los doce años, yo vendía cal que llevaba en un burrito. De ‘calero’ pasé a ser docente, de ‘calero’ pasé a ser director de la escuela más grande de San Mateo Atenco. La gente piensa que me ofende diciéndome que soy “calero”, pero no, me enaltece porque muchas personas que tenían mejores condiciones económicas que yo se quedaron rezagadas. Me siento orgulloso de haber vendido cal por todo el municipio, acompañado de mi abuela y con mi burrito. Amo a mi abuela, esté donde esté, porque le puedo decir que gracias a ella soy lo que soy. “Mi madre quedó viuda y tuvo que trabajar en México como sirvienta. Nos venía a ver cada ocho días y le dejaba dinero a mi abuela. Fue una señora que nos apoyó mucho, pero la mayor parte del tiempo no estuvo con nosotros. Por eso cuando alguien me dice que es madre soltera, les invito a que tengan orgullo y la fortaleza necesaria para que salgan por sí solas adelante, y muchas personas sí toman en cuenta lo que les comento. No me pueden hablar de pobreza porque yo sentí la pobreza extrema, y les puedo decir con orgullo que ser pobre y salir adelante enaltece a la gente. “Después de los doce años y hasta que terminé la Normal fui acabador de zapato. Todos mis estudios los realicé trabajando y estudiando. Me casé cuando cursaba el segundo año en la Normal, y también estaba trabajando. Mi esposa, América Hernández Reyes, y yo, logramos sacar juntos la carrera de docentes. Actualmente ella es docente en esta escuela. “Cuando estuve en la secundaria, exenté todas las materias menos una: tuve que presentar un examen final de Español en el tercer grado. Por eso les digo a mis alumnos que le echen ganas y se formen buenos hábitos de estudio para que tengan mejores expectativas de vida, porque la vida día a día se torna mucho más difícil. También invito a los padres de familia a que les inculquen a sus hijos que hay que pensar en el futuro, porque ya a mi edad es difícil encontrar un trabajo que les permita vivir decorosamente. “Cuando terminé la Normal me dediqué de lleno a la docencia. Mi primer trabajo fue en Ciudad Nezahualcóyotl, en la Escuela Primaria “Gral. Francisco Villa”; después, en el municipio de Temoaya, en la escuela Cuauhtémoc, de San Diego Alcalá; posteriormente trabajé una semana en San Buenaventura. Llegué hace dieciocho años aquí, a la Villada, a trabajar como docente. “Sólo me arrepiento de no haber estudiado más, de no haber concluido una licenciatura en matemáticas faltándome sólo un año. A lo mejor fue porque ya tenía una familia y estaba trabajando, pero quizás fue más bien por flojera y por eso me arrepiento. Me faltó un poquito de voluntad. Yo invito a la gente a que no caiga en lo mismo, que no se deje llevar por la flojera. Una de sus mayores ilusiones: acondicionar el auditorio “Hace cinco años me inicié como director de esta institución. Me ha costado mucho trabajo consolidar ese sueño de ser director. Tengo proyectos muy ambiciosos para la escuela, de los cuales algunos ya se han logrado: una biblioteca que se inauguró cuando la escuela cumplió 50 años de haber sido fundada, el pasado 17 de julio. Inauguramos también una sala de computación que es propia de la institución, con diez computadoras donadas por el ex diputado Lic. Francisco Morales Flores. Posteriormente la Asociación de Padres de Familia adquirió otras computadoras para conformar una sala de computación bien equipada, bien amueblada. Hoy, una de mis mayores ilusiones es que se acondicione el auditorio que tenemos. Quiero que tenga isóptica, buena acústica, butacas cómodas, que sea en dos niveles para que quepan más personas. Que en él se pueda escuchar una conferencia, una presentación de un libro, un festival, una obra de teatro, pero que la vea la gente muy cómodamente. “En San Mateo no tenemos ningún espacio que reúna todos los requisitos que debe llenar un auditorio. El señor Presidente Municipal vino el 20 de este mes (agosto) a inaugurar el ciclo escolar y delante de los padres de familia, alumnos, maestros y personal administrativo se comprometió a llevar a cabo la remodelación del auditorio, no este año pero estoy seguro que el próximo sí lo va a hacer. “Se han hecho varios trabajos en la institución durante estos cinco años: construimos cuatro aulas, remodelamos los baños y la dirección, hemos ganado buenos hábitos en los alumnos, que es lo más importante, como por ejemplo casi no dicen palabras altisonantes en la institución, llegan puntualmente, no les permitimos que lleguen con peinados punk, etcétera.
(Continuará)

De “calero” a director de la José Vicente Villada (Parte I de III)

Prof. Raymundo Segura Iniestra, director de la escuela José Vicente Villada
Destacado sanmatequense La Escuela Primaria José Vicente Villada está ubicada a sólo dos cuadras de la Presidencia Municipal de San Mateo Atenco. Sus instalaciones y la matrícula escolar a la que atiende son más grandes que las de cualquier escuela del municipio. Mientras otras primarias reciben a unos 300 niños y niñas, en la Villada al nuevo ciclo escolar que inició el pasado 20 de agosto se inscribieron 1,542, equivalente a cinco veces más estudiantes que en otras. Y de ese número, 258 son de primer grado. A las horas de entrada y salida de clases se cierra una cuadra completa a la circulación de autos para evitar algún accidente. A esas horas, ante vendedores ambulantes de todo tipo de mercancías, sólo chocan las madres, padres, alumnos y alumnas a quienes, según si es la entrada o la salida, se les durmió el gallo o se desesperan por llegar a comer a casa. Antes y después de esas horas “pico”, todo es tranquilidad en ese tramo de la Avenida del Panteón. De educar a niñas y niños y de brindarles atención administrativa y asesorías de diversa índole se encarga un grupo de treinta y tres docentes, cinco promotores y tres directivos, de los cuales el 75% son mujeres. Y todo este equipo de trabajo opera bajo la coordinación y dirección del Prof. Raymundo Segura Iniestra. Hace poco más de 50 años la Villada comenzó su labor educativa en un terreno que hoy ocupa la Secundaria 83, según nos lo relata el Prof. Raymundo. Posteriormente, en un terreno que donó doña Herminia (o Mina, como la llaman de cariño), esposa de don Margarito González, se construyeron ocho aulas en las cuales comenzó a fructificar la sólida labor educativa de una institución que ya tiene más de medio siglo de brindar conocimientos primarios a infinidad de niños y niñas de San Mateo Atenco. Desde sus inicios también se contaba con una cancha de básquetbol, pero lo demás era baldío, de manera que en tiempo de lluvias, lógico, “terminábamos totalmente enlodados” “Creo que esta es una de las instituciones educativas de mayor tradición en San Mateo -nos relata con trato amable don Raymundo-, porque ¿quién del municipio no ha pasado por ella? Aquí estudió tres años, y luego se fue a la Luis G. Tapia, el Ing. Santiago Zepeda González, actual Presidente Municipal de San Mateo. También estudiaron aquí, por sólo dar unos ejemplos de quienes trabajan hoy en día en la administración municipal, el secretario del Ayuntamiento, Arq. José C. Escutia Porcayo, la cuarta regidora, Lic. Noemí Pérez González, Carmen (así menciona amistosamente a la primera regidora), el Tesorero, sí, Víctor, que fue mi compañero de clases, etcétera. Por la institución han pasado la mayoría de los profesionistas del municipio “Alguien a quien recordamos con un enorme cariño, que lo seguimos queriendo y que trabajó como intendente en la escuela por más de cuarenta años, es el señor Julio Piña, la persona que nos compraba un lápiz si olvidábamos el nuestro en casa, con tal de que no nos llamaran la atención y pudiésemos trabajar”. En su amplia oficina, detrás de un escritorio que no tiene nada de ostentoso, flanqueado a sus espaldas por dos retratos: uno del Gral. José Vicente Villada y otro del Lic. Enrique Peña Nieto, actual Gobernador del estado de México, el profesor Raymundo sigue recordando orgulloso: “Hemos tenido excelentes maestros que han destacado a nivel político, como el maestro Marco Antonio Mejía González, quien ya fue diputado y líder del sindicato magisterial del estado; el maestro Consejo, que ya falleció pero también fue muy destacado; el maestro Germán Sandoval que ahora es supervisor”. Y hace un paréntesis personal: “Yo quise imitar a los maestros que estuvieron trabajando con grupo y también han destacado en puestos importantes. Actualmente cuesta mucho trabajo ascender a puestos de mayor jerarquía que el que hoy ocupo, sí, pero voy a seguir haciendo la lucha por lograrlo”. Y nosotros, conociendo ya un poco de la vida del profesor, estamos seguros que lo va a lograr. Pero, permítanos presentarle algo de la historia del profesor Raymundo Segura Iniestra, narrada por él mismo: “Soy normalista. Estudié la Normal elemental en la Escuela Normal No. 1 de Toluca. Nací en San Mateo Atenco el 20 de noviembre de 1953, en el Barrio de Santa María. Estudié en la Escuela Primaria “Amado Nervo” hasta el tercer grado. Después en la Villada, en el turno vespertino, donde concluí mi educación primaria en 1968, aproximadamente. Dejé de estudiar un año y luego hice mis estudios secundarios en la Escuela Secundaria 83 de aquí. La concluí con tan buenas calificaciones que recibí un reconocimiento como el segundo mejor promedio de toda la escuela durante los tres años. El primer lugar se lo llevó la compañera Margarita González Segura, prima mía. “Hice examen de admisión en la UAEM, el Tecnológico Regional de Toluca y en la Normal, y en los tres lugares lo aprobé. Me decidí por la docencia porque creí tener vocación para ella, y afortunadamente sí la tengo, pero también en parte porque me maltrataban los maestros, bueno yo creí que me maltrataban pero en realidad ahora que soy adulto me doy cuenta que eran llamadas de atención enérgicas en beneficio de los alumnos. Estimo mucho a mis maestros: la maestra Cristina Barreto León, Germán Sandoval, Marco Antonio Mejía, la maestra Tere (no recuerdo su apellido) a quien estimo como no tiene una idea, pero la que más vive en mi mente es la maestra Ana María Muñoz Rogel, que fue mi maestra de sexto. La estimé y la sigo estimando mucho. “De la secundaria recuerdo al maestro Nicolás Peña Fragoso, la maestra Elvia Rosales González, al director, ya fallecido, Carlos Raúl Uribe Santín, a Rolando Barrón, al maestro Eligio, en fin, de todos los niveles académicos que estudié tengo gratos recuerdos de todos mis maestros. Ojalá los alumnos que he tenido algún día me recuerden como yo recuerdo a estos maestros y maestras. Mi ilusión, después de egresar de la Normal, fue trabajar en esta escuela (la Villada) y gracias a Dios ingresé como docente en ella hace dieciocho años y mi primer trabajo aquí fue en el salón de donde yo salí de sexto. Entonces me invadió la nostalgia y le agradecí a Dios el haberme permitido llegar a esta escuela, pero también le pedí que me diera la oportunidad de ser director, y actualmente lo soy”. Esta es parte de su biografía en lo que se refiere a formación académica, pero ¿y el lado familiar, afectivo, tan importante para cimentar su trayectoria profesional? Esto nos lo contó emocionado y por momentos con un nudo en la garganta.
(Continuará)